Las tres fotos que Kodak podría haberse hecho (y que, inexplicablemente, no se hizo)

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1975: el ingeniero de Kodak Steve Sasson inventa la cámara digital. 1991: Kodak lanza junto a Nikon una cámara profesional de –atención– 1.3 megapíxeles. 1995: primera cámara “apunta y dispara”.

El 19 de enero de 2012 se acoge al concurso de acreedores, confiando en poder vender sus 1.100 patentes a alguno de los grandes actores de la fotografía digital o a un especialista en la explotación de patentes.

El problema de Kodak no ha sido la innovación. Pero hay tres fotos que Kodak podría haberse hecho y que, inexplicablemente, no se hizo.

foto 1: La campeona de la foto digital

La adopción de la fotografía digital empezó lentamente, cogió velocidad con la extensión de internet y ha explotado con los móviles.

Kodak lo inventó, pero no tuvo cintura para cambiar un modelo de negocio basado en subvencionar las cámaras y generar margen en las películas y el papel.

Nadie lo quiso ver o nadie tuvo el valor de asumir las consecuencias. Nadie supo poner al usuario en el centro y darse cuenta de que para la mayoría, la foto es el momento, por encima de la calidad.

Velocidad de disparo demasiado lenta, sobrecarga de luz, el objeto no se distingue.

foto 2: La del álbum de fotos social

Las fotos se hacen para capturar un momento especial con el propósito de verlas en otras ocasiones y revivirlo, o bien de compartirlas con otros. Las fotos no solo se hacen, se usan.

Si llevas 130 años en la industria de la foto, lo sabes. Si has decidido llamar “carrousel” a tu rueda de diapositivas para evocar a los caballitos de feria de la infancia, lo usas. Cuando asocias vacaciones a Kodak, lo proclamas.

Kodak fue la comunidad de amantes de la fotografía más grande que jamás había existido. Hasta que llegó Flickr y fue el álbum de fotos social. Instagram, la app para compartir fotografías, es la mayor comunidad móvil nativa, por encima de Foursquare. Si lo sabes, úsalo.

Profundidad de campo mal ajustada. El conocimiento clave está fuera de foco, oculto en medio del paisaje.

foto 3: La de plataforma tecnológica de la imagen digital

Cuando Kodak inventó la cámara digital no inventó solo un producto, sino una industria completa, la misma que la ha llevado a su práctica desaparición. Sorpresa: el 85% de las cámaras digitales y teléfonos interactivos usan alguna tecnología de Kodak.

Quizás no estés en condiciones de cambiar el rumbo de un portaviones a tiempo. Pero seguro que no estás preparado para detener un tsunami. Puedes quizás cobrar del seguro –los litigios jurídicos– después, pero será ya demasiado tarde.

Decidir cuánto compartir para mantener una posición crucial en el sistema, y a la vez, cuánto reservarse para explotar un valor exclusivo, supone probablemente la decisión estratégica más relevante en escenarios abiertos.

¿Y si la solución fuera abrir? (en vez de cerrar)

Imagina que el instituto tecnológico, en el que llevas investigando años cómo desarrollar una placa electrónica fácil de utilizar por tus alumnos y todos los no iniciados en la electrónica, está amenazado de cierre.

Massimo Banzi, cofundador de Arduino, y su equipo decidieron publicar el diseño de su placa en abierto con una licencia CC (Creative Commons) que obliga a dar crédito a los inventores y a compartir las nuevas versiones de Arduino (BY SA). Aunque cualquiera puede manufacturar una placa idéntica, mucha gente escoge la ‘made in Italy’ a pesar de ser más cara. El equipo se ha convertido en la referencia en el diseño de hardware abierto y presta servicios de consultoría. Foto por equipo Arduino

Imagina ahora que heredas una mina de oro en Canadá. Te gastas una fortuna en contratar a los mejores geólogos; consigues tener unos mapas geológicos muy completos, pero no descubres una pepita de oro.

Compartido, tu coche vale más.

Menos mal que Robin Chase suele hacer caso omiso a los escépticos de turno. Hace más de once años éstos la advertían de que a los norteamericanos no les gusta compartir coche porque el coche es la “vaca sagrada” del American way of life y que por ello el car sharing nunca podría ser un negocio rentable allá. Gran equivocación.

Los tiempos han cambiado y con ello la movilidad, las personas, y sus hábitos. Hoy Zipcar, empresa que Robin cofundó en el año 2000, es la empresa más importante del mundo de coches compartidos, con más de 605.000 miembros y una flota de 9.000 vehículos, mayoritariamente en EEUU.

El secreto de éxito de Zipcar está en la simplicidad de uso: te das de alta como miembro –hay diferentes modalidades: particular, negocio, campus- te dan una tarjeta que te da acceso al coche, geolocalizas por Internet o por el móvil dónde encontrar el coche más cercano, te subes, conduces, lo dejas en el parking que más te conviene, y se te cobra el tiempo conducido, con la gasolina y el seguro incluidos.

Es un modelo de negocio que requiere una inversión fuerte en la flota y su mantenimiento por parte de Zipcar, pero funciona y es rentable en las grandes zonas urbanas donde la rotación es alta y donde la gente prefiere el acceso a la movilidad frente a la propiedad y los costes de tener un coche propio.

Cuando Robin inició su nuevo proyecto Buzzcar Francia, una plataforma que permite compartir coches entre personas, el llamado peer2peer o social car sharing, aparecían de nuevo los escépticos mal informados, “A los franceses no les gusta dejar su coche a un desconocido”, o “¿y si pasa algo y el seguro no lo cubre?”.

Robin Chase, founder of Zipcar and Buzzcar, about social car sharing. from Ideas for Change on Vimeo.

En esta vídeo entrevista, la pionera de la movilidad P2P habla sobre las claves de la economía P2P, el futuro de la movilidad urbana y el cambio que tienen que hacer los fabricantes de coches si quieren satisfacer una demanda de movilidad compartida, con necesidades diferentes a la de la movilidad en propiedad que conocemos.

Esta entrevista se publicó también en Yorokobu, la revista online favorita de Ideas for Change.

Las ciudades por naturaleza son abiertas.

“Llegó un momento en mi carrera cuando me di cuenta de que mi forma de ser y pensar no encajaban en el entorno de las grandes empresas y decidí vivir de lo que predicaba”, dice Adam Greenfield. El que fuera responsable de diseño de interfaces para Nokia es ahora el fundador de Urbanscale, una consultoría y laboratorio que se dedica a diseñar e implementar visiones, conceptos e interfaces para proyectos urbanos centrados en el ciudadano.

Dice que el término “smart city” (ciudad inteligente) es un concepto vacío, opaco, que está al servicio de las grandes corporaciones que quieren vender sus soluciones propietarias a las administraciones públicas con la única intención de optimizar la gestión de las ciudades.

Adam Greenfield on networked cities and citizens from Ideas for Change on Vimeo.

En esta entrevista defiende una visión abierta de las urbes. Dice que tenemos que capacitar a los ciudadanos con herramientas útiles en vez de crear infraestructuras tecnológicas cerradas y explica lo que queda por hacer para que las administraciones empiecen a abrir sus datos y todos podamos aprovecharlos.

Esta entrevista se publicó también en Yorokobu, la revista online favorita de Ideas for Change.

¿Porqué y cómo innovan los ciudadanos?

El pasado mes de enero se publicó nuestro libro No Somos Hormigas, escrito por Fernando Casado, Javi Creus, Doris Obermair y diseñado por Pablo Juncadella y editado por RandomHouse Mondadori.

No Somos Hormigas es una guía para el optimista informado: celebra los éxitos de los humanos, pone el dedo sobre los muchos retos que nos quedan para resolver y da visibilidad a más de 300 iniciativas ciudadanas, impulsadas por personas que saben que es posible cambiar este mundo.

En los últimos meses hemos tenido la oportunidad de presentar nuestras ideas y observaciones ante públicos diferentes, en eventos diferentes. Aquí queremos compartir las 7 observaciones sobre la innovación optimista con vosotros.

Los retos de la administración pública ante los ciudadanos conectados.

¿Cuales son los retos de las administraciones públicas ante el ciudadano conectado? Cómo y en qué ámbitos están cambiando las tradicionales relaciones de “proveedor – usuario”, y cuales son las buenas practicas y los aprendizajes que podemos sacar de alguna de las iniciativas más innovadoras.

Aquí algunas reflexiones que presentamos durante un taller en diciembre 2010.

Forget the ‘smart city’: Reflexiones para entender cómo diseñar para la ‘ciudad conectada’.

¿Qué es la ciudad? ¿Una representación de orden impuesto o una forma de caos producido por las constantes fricciones entre el territorio y sus habitantes? Posiblemente es una pregunta demasiado teórica, pero necesaria si hablamos del futuro urbano y de la “ciudad conectada”, y en particular cuando se trata de la práctica del diseño de infraestructuras, espacios, objetos y servicios para la ciudad conectada y en movimiento.

La Mobile Design Conference, evento organizado dentro de la Barcelona Design Week, se dedicó a esta pregunta y invitó a dos diseñadores y dos investigadores para compartir puntos de vista, anécdotas urbanas, resultados de investigaciones y metodologías para descodificar los comportamientos de una ciudad y sus habitantes (se habló de New York, Londres y Barcelona.) Cuatro expertos, cuatro visiones.

Pero un punto de partida común y una verdad comprobada: Las ciudades son redes. Redes creadas por la infraestructura, los objetos que la componen y las personas que las utilizan. Segundo punto de encuentro: el uso de las ciudades está cambiando de la misma forma que está cambiando la forma en que vivimos y convivimos, una consecuencia del creciente nivel de infraestructura tecnológica (invisible en gran parte) y de la acelerada adaptación de las TICs por parte de los ciudadanos. Resumimos puntos fuertes del evento e ideas relevantes para la actual generación de diseñadores urbanos:

La co-creación: un diseño de negocio más allá del crowdsourcing.

Local Motors fabrica coches en los EEUU, Myfab vende muebles de diseño en California que produce en todo el mundo; Premium Cola fabrica y vende colas y cervezas en Alemania. Los tres luchan en industrias en los que dominan son gigantes globales y sin embargo los tres han conseguido ocupar un nicho viable en su mercado y desprenden aquella energía especial de los que han visto una manera diferente de hacer las cosas, han apostado por ella, y -en contra de todo pronóstico- se han salido con la suya.

Talking to John J. Rogers of Local Motors from Ideas for Change on Vimeo.